No estoy hablando de tener una carrera universitaria ni dos carreras universitarias o de haber leído quinientos autores o mil autores o muy pocos autores o ninguno, el denominador común a esta clase de crueldad es el “yo creo que”. No tengo ya apenas argumentos más que seguir comprobando un día más que todo cabe cuando se cae en determinados lugares como en el que, según todo parece indicar, yo he caído. Sigo mirando con desconfianza y rabia anticipada el hueco que hay por encima de la barra de tareas, el de “escritura en segundo plano” porque sé que volverá la bofetada, No me han servido de nada las 71 entradas de este blog, la indiferencia es sublime.
Salieron el otro día varios “caballeros” a defender a una señora a la que la habían agredido publicando algunos datos suyos personales, la vi furiosa y exasperada, la he visto dos veces en esa situación, pero la mayoría del tiempo, no me consta que la estén molestando más, y sin embargo, NO DICEN NADA respecto a esto que lo estoy contando aquí para que nadie pueda decirme lo que (señal) todavía hoy me volvieron a decir: que solamente cojo yo el micrófono y que lo hago para darle fama a mis poemas. La persona que ha dicho eso creo que es el mismo Jorge Castillo Fan, no me cabe tanto ladinismo, tanta puntería a la hora de derribar, ya que toda la desesperación que tengo consiste en que ni yéndome de allí conseguí que me dejaran en paz, decir eso por tanto, no es en absoluto gratuito y una vez me volviera a marchar, él sería la única persona que podría continuar beneficiándose de mi trabajo.
De todas formas estoy demasiado cansada, extremadamente cansada de que mi vida se haya convertido en esta pesadilla; sé, tanto como lo puedan saber los estudiosos con sus teorías que lo único efectivo sería no responder, pero para que eso fuera posible, tendría que ser válida alguna clase de prohibición real o simbólica y no la hay, NO HAY quien levante una voz que represente un límite.
En el colmo de la ignorancia (o del sadismo, quizás sean lo mismo) esta tarde uno de los “amantes” de la tal vamaser se permitió decir que “YO QUÉ SÉ LO QUE HABÍA PASADO EN ESE CHAT SI YO NO ESTABA, QUE ME HABRÍA IDO PORQUE QUISE Y ME RECITÓ, PISANDOME PARA DECIR TAL COSA, TODOS LOS MIEMBROS DE ESE TALLER SEGÚN SU VERSIÓN Y LA CANTIDAD DE POEMAS QUE LOS SUPUESTOS “ALUMNOS” (EN ESPECIAL VAMASER E INSURRECTA) HABÍAN APRENDIDO, LO CUAL, CONSIDERBA ÉL UN TESTIMONIO DE QUE NADA ME ESTÁ PASANDO.”… El beneficio que este ignorante saca de decir Y CREER TAL COSA, es obtener el título para hoy de ser el acompañante de esa “señora” y, al menos que haya visto yo una vez, de la otra. ¡No puede ser más patética la situación! Menos mal que en las películas, al menos en las películas, pese a lo malas que son, cuando alguien desaparece, se da por hecho que existen como poco dos posibilidades: desaparición voluntaria y desaparición forzada… en este caso soy yo, en persona, la que estaba diciendo lo qué me pasó lo que a fecha de hoy me sigue pasando y aún así tenía que ser lo que ese señor dijese, es decir el acompañante para hoy; lógicamente aparecieron varios nicks aplaudiendo a la tal vamaser por su bella manera de leer y lo que a nadie creo se le ocurre pensar es que todo eso, excepto el que me relató qué es lo que a mí en realidad me ha pasado, son la misma persona en un intento más de que a ella la odien definitivamente, ofuscado por los celos que es exactamente lo mismo de lo que adolece quien los provoca. (señal).
Ante hechos así, no me ha bastado con dejar el seminario ni el taller, con no asistir a los recitales, NADA, NADA TIENE QUE VER, NO SE HA ENTERADO NADIE, yo me pregunto si de verdad yo habré formado parte del Grupo Cero en algún momento o si habrá sido eso también uno de mis delirios. Claro que, ¡cuidado Pilar!, porque, 71 entradas no han expresado nada, pero igual una sóla palabra, de repente sí se oye y se empeora tu situación: rectifico: no he dejado nada, digamos que cada texto, cada trabajo que seguí llevando allí durante varios meses, tuve que rescatarlo comprando otro ordenador, sorteando la idea de qué estarían dispuestos a hacer cada vez que delante de mis narices, continuaban sustrayendo archivos tanto míos como los dibujos de mi hijo… ¡ Y LO CONTÉ, NO VAYA A DECIR NADIE QUE NO LO CONTÉ OFICIALMENTE DONDE DEBÍA CONTARLO!
Me replegaría si pudiera, me iría completamente a ese otro blog y cerraría éste a cal y canto ya mismo si no tuviera alguna idea de realidad, incluso así, y ante la más rotunda indiferencia por parte de todos, tal vez lo haga.
Lo que le pasa a este señor es muy sencillo, bastaría alguna mínima señal para que no ocurriese lo que está ocurriendo; si este individuo se permite igualarme a mí con esa señora que disfruta ostentosamente cuando a alguien se le hace daño, o con la otra que considera que tiene derecho a ver lo que hago en mi dormitorio y esto expresado por ella misma (Mari Mar) entre carcajada y carcajada, es debido a que lo que le mueve a ser en unos sitios todo un señor … “escritor” y en otros un perfecto canalla, es su impotencia. Su impotencia para el amor, su impotencia para trabajar y su impotencia para escribir le dan una noción rotundamente paranoide de creerse agredido cada vez que desea a una mujer o cada vez que desea un poema, o cada vez que desea cualquier cosa que se encuentre en el mundo y actúa en consecuencia. No tiene reparos en considerar que la que escribe no tiene sexualidad alguna y la deja en una mesa o la coge de la mesa según la ventolera que le dé… del mismo modo que con la otra si le perturba algo que haga tampoco se detiene a pensar qué le pasa él que tan pronto la aplaude como la pone a caer de un guindo. Aunque ya a nadie le importe y aunque la dimensión de esta tanta locura me hayan puesto a mí en esta situación, yo nada tengo que ver excepto que escribo. No se está reconociendo en sitio alguno la diferencia que hay entre lo que se hace en un chat de lo que se hace en un sitio particular. Todavía el otro día Mari Mar se permitió decirme que ¿dónde me creo que estoy? ¿Cómo explicarle a tal grado de locura que ¡EN MI CASA!
Pilar García Puerta, 18 de junio de 2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario