PARA ESO ESTÁN LOS LÍMITES
Para eso están los límites, para eso son necesarios los límites, porque no es posible saber tantas cosas, quizás sobre todo a cerca de nosotros mismos; ahí es justamente donde lo único que puede salvar de tal cantidad de sufrimiento, sean los límites. También es ahí donde la ignorancia hace sus estragos, qué atrevida es la ignorancia, dice el refrán; tú no puedes saber lo que ocurre en el otro, tampoco sabes lo que te ocurre a ti, Freud es importante porque testifica que no sabemos de nosotros mismos. Qué fácil es llevarme al insulto, que sencillo es convertir algo desconocido en algo que creas saber manejar, si te equivocas, volverás a improvisar. Me parece increíble que todavía tenga que hablar de la urgencia de que te vayas de aquí, en este momento me es indiferente si me lees o no me lees, y ese debe ser el imaginario, no se puede cortar ningún imaginario, te puedes oponer a lo que sea, pero la verdad siempre será la verdad. Señalas para taponar que no sabes, te has pegado a mí para que yo haga tu trabajo y eso es imposible, puedes seguir haciendo daño, quizás alguna noción real tengas de ello, pero hay siempre una distancia que no aunque te conviertas en el peor de los monstruos podrás saltar, entre tú y el otro, siempre habrá esa distancia, ese trabajo que no estás dispuesto a hacer- estás haciendo daño para nada, (señal) …
Ahora lo vuelves a hacer, crees que sabes algo porque lo digo yo, pero tú no te has parado a pensarlo, posiblemente no hubieras llegado a la misma conclusión, y en el trabajo de pensarlo habrías sentido angustia, es justo lo que te pasa, lo que crees eludir, mi reacción suele ser un golpe en la mesa, esa agresividad te es algo conocido: “no hay temor, el golpe lo conozco, el golpe lo puedo controlar con otro golpe”… sólo que hay un mundo que no es el de los golpes, hay una vida que no dejas vivir, hay sufrimiento, hay que son las siete y media y no he podido dormir, eso ¿qué es?. Que grite, que golpee la mesa, que te insulte, son sólo formas de decir que te separes, que hablo completamente en serio cuando digo que te vayas, que este no es mi mundo, que yo no soy Hodeil que es tan psicótica como tú, que cuando digo No, antes lo he pensado, tampoco soy vamaser y cuando digo No, antes lo he pensado. Yo, cuando te fuiste, lo respeté, cogí aquel libro pero no te toqué ni una pluma, yo no soy tú no soy lo que me atribuyas, ni soy la policía ni soy el dinero que pudieras sacar. Cogí algo que tú me habías dado, y sigue siendo así, te he podido hablar con todos tus disfraces porque antes ya me he dividido, porque no busco ninguna identidad entre la frase que tengo delante y quienes la pronuncien, por eso puedo hablar desde todos los lugares; eso no es ninguna mentira, es que el lenguaje es así; cada vez que señalas estás creyendo que dices algo, pero estás fuera del lenguaje, cuando señalas porque digo que estás fuera del lenguaje es ahí, ni un instante antes cuando te sales del lenguaje, no hay historia, la historia se construye, cada vez que señalas es esa y ninguna anterior la historia que estás construyendo. Nada te salva de nada, nadie puede vivir por ti, estas señales que sólo se te traducen en alguna idea de que otro sufre pero tú vas a seguir, no te salvan de ti. Estás haciendo daño para nada, deja de señalar, salte de aquí, es cierto que te odio, y muchas cosas más, por eso mismo salte de aquí. Cada límite también hay que tenerlo cada vez, no es que porque lo saltaste ya qué más da, esa es la historia que te cuentas como si fuera un caracol, crees que hay un saber en lo que yo digo, no hay ningún saber en lo que diga el otro, el trayecto es de cada cual; algo de las palabras te aproximan a mí, pero es algo de las palabras y tú aquí no hablas, consideras que lo que diga yo es lo que dices tú, y el sufrimiento, el agotamiento, es porque soy siempre yo la que te tiene que separar. No dije nada aquel día que leísteis un libro, entré en literatura y alguien, quizás tú mismo para predisponer a la gente contra mí, escribisteis por allí que “cómo podía no tener memoria histórica”; me disteis miedo, entendí que no podía hablar, que partíais de una idea fija tanto como una paranoia, una creencia basada en la ignorancia que no podía defender porque si lo hiciera, lo habríais tomado como otro ataque y así una detrás de otra, error tras error: la memoria no existe, el recuerdo es un encubridor, siempre hay el que lo recuerda, siempre hay un sujeto, hay subjetividad, siempre, absolutamente siempre, nadie se toma la molestia de averiguar por qué (señal) determinados olores se recuerdan y otros no, por qué determinados poetas, por qué determinadas actitudes, yo tengo mis teorías a cerca de por qué fulanita es tan republicana, pero no puedo decírselo, es algo de la subjetividad, y sin embargo, seguramente ella cree que es muy objetiva. … en esta última señal he tenido que cargar otra vez contigo, con tu cerrazón en señalar, eso es agredir, te estoy diciendo que no señales, que me agredes, que te entrometes en mi discurso y lo vuelves a hacer, AGREDES, ENTRAS DE FORMA VIOLENTA, NO RESPETAS NINGUNA LIBERTAD NI SIQUIERA LA DEL LENGUAJE QUE TIENE SUS PROPIAS REGLAS, no es la libertad por la que tú te tocas la pija o no, es una libertad que nadie puede tocar, puedes destruir mi sistema nervioso pero el lenguaje no va a cambiar sus reglas por ello, me vuelvo a la cama con la misma agresión, vengo porque si no lo escribo aparece en el cuerpo o en el pensamiento y sigues señalando, empecé este escrito hablando de los límites, no hay nada que entender, condición sine qua non para entender es no querer hacerlo, no anteponer ese saber que tanto te obsesiona, esa imagen que para mí ya es pura caricatura ante los demás de que tú… sabes.
Quiero cerrar este blog, no quiero dedicarte ni una sóla palabra más,
(señal)… ¡hay que estar enfermo para seguir señalando! Ni poniendo tu nombre propio te parece razón suficiente para considerarte visto por los demás, ¿quién te ha dicho que vales tanto por saber … cacarear… lo que yo diga sin que se enteren de que lo estás leyendo aquí?
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