TE RESPONDO YO QUE SOY LA MISMA

Y de camino me sigo respondiendo otra vez con mi teclado desechable.
Veras:
Respecto a lo de la hora, son las tres.
En cuanto a lo otro, son las tres.
A cerca de lo demás, siempre serán las tres.
Ahora, lo que no puedo responderte es qué significa “son las tres”
Creo que para cada uno, son algo diferente. Para mí, son la hora de que por fin se cumpla la venganza, quiero decir, que la catarsis tan famosilla, haya sido suficientemente efectiva. Verás, en mi reloj de aquí son la una treinta, pero en el mundo son las tres.
Eso hace que por la mañana me medio pelee con el de la tienda de ordenadores porque le explico y, ya sabes, me dice que si no se me habrá derramado un vaso de agua.
Después en la otra tienda resulta que tengo que reparar el ordenador completo, durante breves escasos segundos pasan por mi mente la cantidad de cables y material tecnológico que tuve que acumular y directamente salgo de allí y te llamo y te digo que me quites estos elefantes de los hombros, que no dejan de aplaudir y que lo entienden todo al revés puesto que son elefantes y me pongo a pensar.
Pensar me abruma, así que vuelvo a entrar en un estado somnoliento que dura toda la tarde y a las doce me digo por millonésima vez que me dejen en paz que diga mis palabras aunque admito que la última vez que me dolió, algo me quedaba muy claro. Si en cinco años no ha sido suficiente creo que nunca lo sería, así que habrá que empezar a pensarlo de otra manera. Te recuerdo que mientras nosotras saqueábamos, allí ha habido amor, música y amistad, mi reloj sigue dando otra hora, te aseguro que a mí las lógicas ya no me sirven más.
En mi escucha contra reloj, no veo más que títeres por todas partes. No me hago ni me haré cargo nunca de todos los delitos que se me imputan, es más, la ecuación va siendo cada vez más desigual, es fácil tener razón cuando no se escucha al de enfrente, ¿no te parece?
En el escrito que empecé esta madrugada anterior, hubiera dicho si no me hubiera cansado de equivocarme sobre un papel que el asunto del tiempo no es tal, sino que son, tal y como creo que dice la teoría, posiciones inconscientes. Ahora que me han cambiado de sexo me siento más tranquilo, no te preocupes si algo de lo que diga te resulta incoherente, a mí también, yo me manejaba mucho mejor con nombres sencillos, reconocibles a deshoras, pero ya sabes, tanto tú como yo somos los saqueadores y respecto a eso, no hay canción que tenga nada que decir.
Sin venir a cuento te digo que el otro día me pareció escuchar una demanda; aunque venía llena de elefantazos, me resultó verdaderamente sorprendente que, al final, yo tenga razón en el sentido de que, como bien dices, nos hemos vuelto invisibles, nunca como en aquel momento me había sentido más alejada del deseo, al menos de manera consciente, y sin embargo, era así de la única forma que se produjo la tal demanda, Lo sé, sigues sin entenderme, no te preocupes que de seguro algo estás entendiendo, entiendes, lo sé, que para ir de un extremo a otro de Cuenca, hay que dar pasos y a veces nada más te da tiempo a resolver uno de los asuntos y vuelves a casa cansada y lo que por la mañana te parecía abordable, por la tarde ya no y hay que volverlo a crear, también de eso hablaba mi escrito, el del papel, crear, lo que se dice crear, yo sólo he visto sentencias, sartenazos, y facturas, eso sí, muchísimas facturas.
9 de septiembre de 2009
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